sábado, noviembre 26, 2005

La Primera Carta... llegó el amor


Nohemí... Sabes, hoy he tenido tantas ganas de hablar contigo... me siento muy feliz cuando lo hago, nada me falta en ese momento, no hace frío ni hace calor... me siento pleno, completo... inmensamente feliz... No he hablado porque no la pienso distraer mucho, por eso me pregunté: "Adán Ugarte... ¿qué harás ahora para sentirte cerca de esa niña tan maravillosa?" y pues pensé bastante y dije: "¡ya lo tengo...! le escribiré un poquito y le contaré algunas cositas que me encantó vivir ese gran día que estuve a su lado..." Te diré algo: no olvidaré ese momento jamás... fue tan lleno de magia como tú. Abrazarte por primera vez... con mis manos temblando de emoción... llorando poquito y sin palabras... ese árbol de mango no me dejará mentir, porque él sabe que fue testigo silencioso del momento más feliz de mi vida. Ahí estaba yo... en la mitad de la noche, abrazando al ser más adorable de la creación divina. Sólo pude decir algo en ese instante de gloria para mí y fue "Dios, aquí terminó la espera... fue larga y difícil, pero me guiaste hasta ella con cuidado y te prometo que la adoraré, la valoraré y la haré feliz por todos los días de mi vida". Caminar con usted, sientiendome lleno de una paz imposible de describir... ¿recuérda que se lo dije? sí, eso... que el corazón y el ama suyos estaban llenos de un místico amor de Dios que no alcanzaba a comprender... bueno, pues ahora que estuve con usted pude sentir eso más vivo que nunca. Me hace tanta falta... la necesito mucho, quisiera tocar sus manos y decirle que la quiero mucho... no me tome por un loquito completo... porque sólo me pasa esto cuando pienso en usted... y mi necesidad está siendo más grande cada día. Yo la quiero, soy sincero con usted, creame por favor, que cuando se lo digo siento que es tan cortita esa palabra para llevarle todo lo que siente mi corazón. Usted es tan perfecta... justo lo que siempre soñé, yo la miraba cuando cerraba mis ojos y sé que es usted esa persona, yo no me equivoco, de verdad... no me equivoco ahora que he sentido sus abrazos, ahora que sentí su ternura... yo comprendí que no podría vivir si no estuviera usted conmigo. La lluvia de esa noche fue intensa, ¿la recuerda? no sé si duró mucho o poco tiempo, pero la disfruté como no tiene idea... le agradecí a las nubes con el alma en la mano, porque por primera vez miraba llover estando completo, por primera vez hallaba paz verdadera en mi corazón y el cielo parecía comprenderme y sonreía para mi... creía como nunca en Dios, en usted... ¡Ay mi niña... cuánto la quiero! Quisiera decirle a su mamita que usted me ha hecho el hombre más dichoso del universo con el salmo que le enseñó... que lo he comprendido por fin a través de mi niña, que me ha enseñado a sentirlo y a vivirlo intensamente... a llorarlo de emoción y felicidad cuando me lo dice con esa voz tan hermosa que tiene..... ¡Qué sentimientos tan diversos se juntan en mi cuando escucho a mi niña Nohemí decirme: "Anda, cierra tus ojitos..."! y entonces se prepara a decirlo.... el corazón se me quiere salir... se lo digo con el corazón en la mano: SOY FELIZ CON USTED. Cuánta alegría mirar nuevamente esa medalla... poder tocarla una vez más... cuántos sentimientos nobles mueve en este Redondo la niña de la conchita de mar... sentimientos que no había descubierto que vivían en mí... usted ha hecho posibles tantas cosas en mi corazón... lo ha iluminado tan dulcemente con su luz, niña... prometame por favor... que no la apagará, porque se extinguiría mi vida... créame por Dios... Ahora beso a cada momento la cruz que está en la pulsera que me puso en mi mano... y se me antoja que está usted cerquita y pienso mucho en que la quiero... y hoy, en cada paso que doy, en cada cosa que hago, la veo y la imagino cuidando de este Redondo, así... me siento protegido y nada puede pasarme. Despedirme de usted, fue tan difícil... quería llorar mucho, no podía dejar de abrazarla... era tal vez comparado al sentimiento de un bebé que lo separan de los brazos de mamá... algo así parecido supongo que era... yo no quería irme, no tenía fuerza... camninaba con Susy y me estaba consumiendo por dentro... quería voltear a mirarla, pero... no podía, no tendría fuerzas para contener las lágrimas... y le había prometido no llorar... entonces caminé y fui fuerte... sólo lloré mucho cuando escribí, en un pequeño pedacito de papel, unas cuantas cosas que le puse por abajo de su puerta... con esas palabras le dejé mi corazón una vez más... se lo dejé por el huequito de su puerta... sabía que lo encontraría usted en unas pocas horas y deseaba estar ahí cuando lo mirara y abrazarla nuevamente... la quiero, niña... la amo y la necesito para vivir. Gracias al cielo que me dejó sentirla junto a mi... es algo que no olvidaré jamás... usted me marcó para toda la vida.......... La quiero decididamente... con todas mis fuerzas... con todo mi corazón y así será por siempre.
Adán

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

heeeeeey!!!!!

asi son todos los mexicanos??? yo quiero uno para mi!!!!!

ya en serio, me pareses un chico super, creo que muy pocas veces te puedes pillar a personas como tu y la verdad que envidia, si aqui en Guatemala tuvieramos niños como tu... Felicidades
Y creo que hay que compartir esto con las amigas del colegio, para que valoren si en verdad las aman a ellas... (y yo cuando encuentre novio, je)

8:46 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

Si tan solo alguien apareciera por esa puerta y me llevara a vivir cosas como las que tu sueñas con tu niña.... creo que ese es el sueño de toda mujer, creo que todas soñamos con una persona asi desde pequeñas, es una lastima que haya tan pocas en el mundo... o no, tal ves no sean pocas, pero su tienen dueña :( No cambies y sigue escribiendo muchas cosas bonitas como estas, se que ella se sentira orgullosa de ti que te quiere tanto como tu a ella.
Saluditos desde Santa Ana Chiautempan, Tlax.

1:33 p.m.  

Publicar un comentario

<< Home