lunes, julio 31, 2006

Sabe usted, Sra. Luna...


Sabe usted, Sra. Luna... Estamos a sólo una semana de casarnos... sólo unos pocos días nos separan uno del otro. ¡¡¡Qué emoción...!!! Los nervios me invaden y, en ocasiones, las ganas de reír o de llorar son francamente inevitables. La experiencia que vivimos es encantadora, como encantadora es la mujer que será mi esposa... ¿o ya lo es...? creo que sí... sólo faltan algunos detalles para que se haga oficial, pero... siento que ya estamos casados. Soy feliz, muy feliz... ella me ha enseñado a serlo: soy súper feliz... Ella es tan buena conmigo, tan tierna, tan encantadora... es adorable, es el sueño que siempre tuve, pero convertido en realidad.

Cada momento en que cierro los ojos, la miro a ella... Sabe usted, es como si viviera permanentemente en mi memoria, como si su imagen se hubiera apoderado de mi razón y mi sinrazón, a toda hora se me manifiesta en el pensamiento y no logro evitar desear sus brazos, la suavidad de sus labios y el olor de su pelo... ¿le confieso un secreto...? ella tiene el color rosa más bonito que jamás he visto, tatuado naturalmente en sus mejillas... creo que me he acercado tanto a ella que yo mismo me estoy tiñendo con su color... y me gusta, porque me siento más suyo cada vez, y me siento más merecedor de sus caricias y de sus palabras bonitas: "te amo, mi pequeña bolita rosada".

En este momento escucho a Beethoven... la encantadora Bagatela Núm. 25 "Para Elisa" y me resulta más encantadora que nunca, porque en mi pensamiento se dibuja el rostro de mi amada y sus palabras suenan al compás de la melodía. La amo mucho... es el momento más sublime de mi vida, el punto más alto que he alcanzado hasta ahora en la felicidad personal... el siguiente quizá sea al recibir a mi bebita Redonda... Temo a veces ser muy obsesivo, y me enamoro más cada día... Temo a veces ser muy dependiente de ella... y resulta que entonces dependo más y más cada día. Si ella no está conmigo yo simplemente desaparezco, dejo de existir, nada me importa y caigo en un preocupante desánimo que bien pudiera compararse al que sufre un hombre en agonía. Mas cuando ella aparece en mi vida, es como si reviviera todo, el color del mundo se ve transformado y la luz de su rostro me transporta a lugares de magia, nada me falta en ese momento, todo me resulta perfecto y nada es imposible, la fuerza y la voluntad superan mis propios límites y me siento muy capaz de todo. Es la etapa de mi vida más intensa y bonita, y deseo que todos los hombres vivan en algún momento lo que yo estoy disfrutando ahora... es algo que definitivamente nadie debe dejar pasar.

Los preparativos para Nuestra Boda están muy avanzados, ha sido tan hermoso todo el proceso y el hecho de estarlo compartiendo juntos es aún más valioso y conmovedor. Los recuerdos que entregaremos el día de nuestra unión ante Dios, los hemos confeccionado cuidadosamente con nuestras propias manos, cada florecita, cada pequeño ramo, cada pequeño moño... todo ha sido elaborado con cariño por nosotros mismos, entre risas, entre abrazos, entre palabras de amor y muchos besos. Cada obsequio lleva una parte de nosotros y cada vez que alguien los vea estoy seguro de que sentirá algo especial que no sabrá cómo explicar... cada vez que visitemos a una familia y observemos el recuerdo en su vitrina, nuestros corazones se sentirán orgullosos.

Hoy me preguntaba Selene... una amiga que tengo en mi trabajo... que si mi futura esposa era el amor de mi vida... "¿Crees que en verdad es ella la persona de tus sueños? ¿es con certeza el amor de tu vida?" sin dudarlo le respondo: LO ES, con todo el corazón lo he comprendido... ELLA ES EL AMOR DE MI VIDA. ¿Y cómo lo sé...? lo he descubierto... toda la vida la he deseado y la he soñado... y ahora que ha aparecido me doy cuenta de que es ella y no pienso dejarla ir, y la voy a amar y a respetar toda la eternidad, se lo prometo. Me gustaría saber... ¿cómo ve usted, Sra. Luna, desde allá arriba lo que siento por mi pequeña? Dígame usted si considera que la amo... ¿Piensa acaso que la puedo hacer feliz...? Sea discreta, sin embargo, y cada vez que pueda, susurre al oído de mi niña alguna palabra bonita, para que no olvide nunca que la quiero y que mi vida le pertenece. Pero dígame... sinceramente... ¿cree usted que la merezco...? ojalá diga que sí...

Recuerdo claramente el día en que empezó a planearse Nuestra Boda... ¿usted sabe qué día fue...? justamente el día de su cumpleaños... el 28 de enero... y al día siguiente, acudimos a un café pequeñito... en una mesa muy coqueta, tomamos una hoja y escribimos los primeros bocetos de nuestro gran día... fijamos la fecha y decidimos hablar con nuestros padres. ¡¡¡Cuánta emoción recorre mi cuerpo al recordar ese momento...!!! instantes de magia inolvidables.

Pedir su mano... solicitar el consentimiento de su familia para unirme en matrimonio con mi amada fue otro evento encantador. Estaba nervioso, aunque no tanto como hoy. Llegué puntual, pero no iba solo... me seguía un séquito impresionante de personas que nos quieren: mi papá y mi mamá, mis tías y, todos ellos, comandados silenciosamente por una viejecita de 97 años: mi abuela. En mis manos, un arreglo de flores... en mi corazón, el amor más puro que se pueda sentir y, en el bolso de mi pantalón, un anillo que encerraba todo: sueños, ilusiones, ternura, cariño, amistad, confianza, afecto, devoción, súplica, valor, compromiso, responsabilidad, paz, avenencia, pacto, alianza, dulzura y amor. Ese día habló mi padre, no papá, sino mi padre. Un hombre respetado y amado intensamente por mi, un señor que me enseñó a ser hombre y que ahora hablaba a mi favor, solicitaba en mi nombre, se comprometía conjuntamente conmigo. Jamás habló más elocuente, jamás me impresionó y me conmovió tanto, jamás me resultaron más contundentes sus palabras. Él le dijo al Sr. Nicolás, que nos amábamos, que nos necesitábamos y, que la única solución que se veía como viable, era inevitablemente esta: LA BODA. La verdad es que me sentía invadido por un inmenso y místico hechizo, que no me permitía desmayarme, aunque mis piernas se encontraban a punto de dejarme caer... y en el momento más intenso de todo el discurso, mi viejito le dijo al Sr. Nicolás, pero mirándome a mi: "Pues, eso es lo que yo como papá de Adán debo decir, pero no sé si él desee agegar algo más..." con lo cual, me cedió la palabra y las miradas se volvieron todas hacia mi persona. Entonces, apreté la mano de mi niña, me llené de valor y hablé... dejé salir de mi corazón lo que en ese instante luchaba por ser liberado como palabras, y me preparé a entregarle el anillo de compromiso... ahí, frente a mis padres y frente a su padre y hermanos... coloqué en su mano el signo de nuestro compromiso. Aplaudieron y yo la abracé... temblando todavía, pero la abracé sólidamente, con mucho amor y ternura. Quise llorar, pero supe contener las lágrimas... y ahora, a exactamente cinco meses de aquél acontecimiento, nos vamos a casar. Todo ha sido maravilloso y me enternece el recordarlo. Mirar hacia atrás y observar lo que hemos construido juntos me llena de alegría... y a la vez de confianza... me ilusiona más, al pensar en lo que aún podemos construir... ¿una bebita rosada? =) sin duda un día llegará... lo sé... y la esperaré como he esperado a su mamita, con paciencia y con amor. Soy tan feliz a su lado... es la mujer que necesito... es quien me puede llevar a los lugares más fantásticos que jamás he imaginado.

¿Cómo dice usted...? ¿que si es bonito el vestido que usará aquél día tan esperado...? ¡recuerde que a los novios no nos está permitido mirarlo antes de ese instante en que muy pausadamente va entrando la novia a la Iglesia...! sin embargo, quiero decirle algo: ¡ya la he visto...! sí, no se sorprenda demasiado... yo la he visto en mi imaginación... ¿y sabe usted? se ve tan hermosa mi pequeña... ¿cómo describírsela...? mmmm.... ahora verá.... mmmm... aja, ya lo tengo... ¿usted ha visto esas pequeñas muñequitas que suelen salir de las cajas musicales y girar en una base de espejos, con una sonrisa eterna en sus labios? sí, esas muy bonitas que bailan al compás de melodías sencillas producidas por rollos de metal que se mueven y levantan laminitas... pues así se ve mi pequeña.... ¡pero más bonita...! =)

Como usted lo puede ver... soy el hombre más feliz del mundo, y pronto, muy pronto, en unos cuantos días... sólo tres, para ser exactos... ella y yo nos uniremos para siempre en matrimonio. La haré feliz... lo prometo. Dígaselo usted, porfitas... cuando ella esté durmiendo recostada en mi pecho... háblele suavemente y dígaselo al oído... que si se despierta yo le daré un beso y acariciaré su frente... y entonces ella volverá a soñar... tan tiernamente que me llevará con ella, sin saberlo, a un dulce paseo por las nubes.

Atte:
El Redondo que más ama a esa pequeña... =)

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

que bonito... me dejaste sorprendida...
ahorita estoy a tu lado, pero no quiero interrumpir tu conversasion...

7:56 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

que bonito felicidades por su proxima boda espero nos inviten, a ver si me gano el ramo y me toca un esposo como tu

11:14 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

No manches carnal... así hasta yo me hubiera enamorado de ti. ¡¡¡Felicidades a los dos!!!
Juan Ocaña Negrete
Apodaca, NL

12:28 p.m.  

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