Cuando te sentí lejos...

Nohemí, mi niña preciosa... quiero escribirte para contarte lo mucho que te amo. Sabes... me gusta decir que te quiero... las personas que viven cerca de mi lo pueden notar, mamá sonríe cuando hablo de mi niña... papá olvida su papel de sargento y se vuelve tan suavecito, tan dulce... una cosa que casi dijéramos tierno. Yo les digo que es poque mi niña tiene magia y que por eso ha hecho cambiar mi vida de una manera tan bella.
Yo estoy tan enamorado de tí... de verdad mucho, no imaginas cuánto y no podría explicarlo aunque me pasara una vida escribiendo. He pensado cosas, imagino mucho y muy bonito... cosas muy lindas. Pero sabes, todas son cerquita de tí... yo no podría mirar nada si no estuvieras conmigo, no hallaría sentido a nada, si tú, mi niña tan linda, no estuvieras conmigo. Dependo de tí Nohemí, como depende un pollito de su mami justo cuando sale del cascarón y quizá más de lo que depende un pajarito de sus alas para emprender el vuelo... sabes, creo que dependo mucho más de tí que de mi propia alma...
Yo quiero platicarte algo que me pasa... es un miedo terrible, ¿sabes a qué? Te diré pues, mi niña preciosa... ese miedo tan grande es a perder la luz de mi velita... a que un viento malo sople muy fuerte sobre ella y se me apague. Yo vivo por tí... gracias a tí... y siento mucho miedo de que pueda perderte. Yo ahora lo entiendo, Nohemí... desde que te conocí he comprendido tantas cosas... desde que tú llegaste me sentí aliviado de mis penas más grandes, me sientí comprendido, protegido, me sentí completo mi niña... nada me falta desde ese día. ¡Imagina entonces si te fueras! Sería la noche para mi corazón, ya nunca habría una luz, se acabaría toda esperanza... no querría la vida si tú te fueras... cada día lo pasaría en la tristeza más absoluta y mi voz ya sólo hablaría con la muerte para decirle: "Señora, cuando usted guste..."
Nohemí, eres el amor de mi vida, la rosa de los vientos que apareció para guiar mi barca hacia una playa segura... apareciste para mostrarme el camino verdadero, para llevarme de la mano junto a tí, por sendas maravillosas, hasta el paraíso. Mi vida se había perdido, Nohemí... se estaba hundiendo poco a poco en un abismo sin fin, en un sufrimiento terrible y angustiante... te lo digo con el corazón: mi vida ha empezado a contar desde el momento en que me dijiste que estarías conmigo, créelo mi niña, pues hoy gracias a tí, puedo en verdad comprender que el amor no tiene medida para el tiempo y que germina y florece cada vez que hablo contigo. Te necesito, te amo mucho... temo perderte... y quiero ser valiente por tí, pero al recordar que estás tan lejos me siento tan indefenso, que me vuelve a recorrer la angustia de la soledad. Sin embargo, el fuego santo de mi amor por usted, lo cuido y lo alimento cada día con palabras bonitas, con pensamientos buenos y sueños maravillosos... Paso el día hablándole, aunque no me escuche... y adorándole en silencio, aunque quisiera muchas veces poder gritarlo.
Cuando te escucho seria conmigo, me empiezo a sentir muy mal, poque... yo desearía estar ahí, para decirte que te quiero, que te amo, que lo eres todo para mi... y siento que como estamos tan lejos, no puedo hacer llegar mis sentimientos hacia tí, como yo quisiera. Dibujar un puntito, el más bonito de mis puntitos... y a cambio recibir un "hola Ádan" es tan triste para mí... sí, leer "Ádan" en vez de "Adán" o mejor aún, "Redondo" en lugar de un hermoso puntito, me hace pensar que todo está muy mal, que no te quieres quedar conmigo siempre, que la niña que más amo en el mundo un día me dirá que se va, sin importarle este Redondo. Cuando estoy contigo, no siento miedo, porque puedo mirar tus ojos y adivinar si estarás contenta o no... pero cuando estás tan lejos, mi niña preciosa, es justo cuando me empiezo a sentir triste e impotente por eso.
Te quedarás muy cerca... lo has prometido y yo confío en lo que siento por ti...
Yo estoy tan enamorado de tí... de verdad mucho, no imaginas cuánto y no podría explicarlo aunque me pasara una vida escribiendo. He pensado cosas, imagino mucho y muy bonito... cosas muy lindas. Pero sabes, todas son cerquita de tí... yo no podría mirar nada si no estuvieras conmigo, no hallaría sentido a nada, si tú, mi niña tan linda, no estuvieras conmigo. Dependo de tí Nohemí, como depende un pollito de su mami justo cuando sale del cascarón y quizá más de lo que depende un pajarito de sus alas para emprender el vuelo... sabes, creo que dependo mucho más de tí que de mi propia alma...
Yo quiero platicarte algo que me pasa... es un miedo terrible, ¿sabes a qué? Te diré pues, mi niña preciosa... ese miedo tan grande es a perder la luz de mi velita... a que un viento malo sople muy fuerte sobre ella y se me apague. Yo vivo por tí... gracias a tí... y siento mucho miedo de que pueda perderte. Yo ahora lo entiendo, Nohemí... desde que te conocí he comprendido tantas cosas... desde que tú llegaste me sentí aliviado de mis penas más grandes, me sientí comprendido, protegido, me sentí completo mi niña... nada me falta desde ese día. ¡Imagina entonces si te fueras! Sería la noche para mi corazón, ya nunca habría una luz, se acabaría toda esperanza... no querría la vida si tú te fueras... cada día lo pasaría en la tristeza más absoluta y mi voz ya sólo hablaría con la muerte para decirle: "Señora, cuando usted guste..."
Nohemí, eres el amor de mi vida, la rosa de los vientos que apareció para guiar mi barca hacia una playa segura... apareciste para mostrarme el camino verdadero, para llevarme de la mano junto a tí, por sendas maravillosas, hasta el paraíso. Mi vida se había perdido, Nohemí... se estaba hundiendo poco a poco en un abismo sin fin, en un sufrimiento terrible y angustiante... te lo digo con el corazón: mi vida ha empezado a contar desde el momento en que me dijiste que estarías conmigo, créelo mi niña, pues hoy gracias a tí, puedo en verdad comprender que el amor no tiene medida para el tiempo y que germina y florece cada vez que hablo contigo. Te necesito, te amo mucho... temo perderte... y quiero ser valiente por tí, pero al recordar que estás tan lejos me siento tan indefenso, que me vuelve a recorrer la angustia de la soledad. Sin embargo, el fuego santo de mi amor por usted, lo cuido y lo alimento cada día con palabras bonitas, con pensamientos buenos y sueños maravillosos... Paso el día hablándole, aunque no me escuche... y adorándole en silencio, aunque quisiera muchas veces poder gritarlo.
Cuando te escucho seria conmigo, me empiezo a sentir muy mal, poque... yo desearía estar ahí, para decirte que te quiero, que te amo, que lo eres todo para mi... y siento que como estamos tan lejos, no puedo hacer llegar mis sentimientos hacia tí, como yo quisiera. Dibujar un puntito, el más bonito de mis puntitos... y a cambio recibir un "hola Ádan" es tan triste para mí... sí, leer "Ádan" en vez de "Adán" o mejor aún, "Redondo" en lugar de un hermoso puntito, me hace pensar que todo está muy mal, que no te quieres quedar conmigo siempre, que la niña que más amo en el mundo un día me dirá que se va, sin importarle este Redondo. Cuando estoy contigo, no siento miedo, porque puedo mirar tus ojos y adivinar si estarás contenta o no... pero cuando estás tan lejos, mi niña preciosa, es justo cuando me empiezo a sentir triste e impotente por eso.
Te quedarás muy cerca... lo has prometido y yo confío en lo que siento por ti...
Adán

1 Comments:
te ha hecho sufrir verdad...... por eso tienes miedo.... pequeñito lindo no temas, q si ella un dia se portara mal contigo y te dejara, mil y una mujeres estariamos dispuestas a todo por un corazon como el tuyo....
Adri
Publicar un comentario
<< Home