Adiós a Rodo... la tortuguita que nos enseñó a amarnos

Mi niña...
Sabes, te amo mucho... cuando sé que estás un poco triste y escucho que lloras, siento ganas de estar contigo, de abrazarte, de sentirte cerca... entonces, cierro mis ojos y me repito el salmo... así, despacito... con mucho sentimiento... y logro llegar hasta tí, de verdad amor... de verdad siento que voy hasta donde tú estás... y te abrazo muy rico, sin que te des cuenta, porque no hago ruido, observo muy bien que nadie me vea y entonces, cuando todos están distraidos, me pongo atrás de tí y te abrazo... aja, y te digo muy, pero muy quedito: "Nohemí, te amo... quiero vivir contigo siempre... te necesito..." Yo veo que en ocasiones volteas porque seguro escuchas algo, pero entonces desaparezco... no es que yo lo desee, pero así es como funciona esa magia... no está permitido que me veas cuando voy a abrazarte así... así que no se lo digas a nadie, porque esto sólo lo podemos saber tú y yo.
Mi niña, recuérda lo que te acabo de decir por teléfono... Rodo está contento... vio y escuchó muchas cosas hermosas... platicó contigo y platicó conmigo... y ahora es una gran piedra en el río... ¿recuérdas aquella grandota que parecía caparazón...? pues ahí juntito ha de estar Rodo ahora... esperando a que más enamorados lleguen hasta él para abrazarse, besarse y prometerse que estarán juntos siempre... y sabes una cosa... Rodo nos espera a nosotros... desde el río nos ayudará para amarnos mucho. Rodo platicará con todas esas hadas que suelen vivir atrás de las cascadas y les contará que te amo y entonces ellas, muy complacidas con su plática, querrán venir a regalarnos algo especial... algo para tí y para mi que cuidaremos juntos... ¿acaso una plantita...? no lo sé... pero algo especial habrán de regalarnos... Oye, quisiera ver, si fuera posible... que escucharas algo conmigo... esta pequeñita parte de música, con la que quisiera acompañar al precioso Rodo hasta su nuevo lugar favorito, junto a los angelitos de las tortugas... en el paraíso de agua y flores que él se merece.
Te quiero, Nohemí... eres el amor de mi vida, te amo, con todas mis fuerzas... y si Diosito me lo permité estaré a tu lado toda la vida... y si se puede más, mucho más...
Adán
Sabes, te amo mucho... cuando sé que estás un poco triste y escucho que lloras, siento ganas de estar contigo, de abrazarte, de sentirte cerca... entonces, cierro mis ojos y me repito el salmo... así, despacito... con mucho sentimiento... y logro llegar hasta tí, de verdad amor... de verdad siento que voy hasta donde tú estás... y te abrazo muy rico, sin que te des cuenta, porque no hago ruido, observo muy bien que nadie me vea y entonces, cuando todos están distraidos, me pongo atrás de tí y te abrazo... aja, y te digo muy, pero muy quedito: "Nohemí, te amo... quiero vivir contigo siempre... te necesito..." Yo veo que en ocasiones volteas porque seguro escuchas algo, pero entonces desaparezco... no es que yo lo desee, pero así es como funciona esa magia... no está permitido que me veas cuando voy a abrazarte así... así que no se lo digas a nadie, porque esto sólo lo podemos saber tú y yo.
Mi niña, recuérda lo que te acabo de decir por teléfono... Rodo está contento... vio y escuchó muchas cosas hermosas... platicó contigo y platicó conmigo... y ahora es una gran piedra en el río... ¿recuérdas aquella grandota que parecía caparazón...? pues ahí juntito ha de estar Rodo ahora... esperando a que más enamorados lleguen hasta él para abrazarse, besarse y prometerse que estarán juntos siempre... y sabes una cosa... Rodo nos espera a nosotros... desde el río nos ayudará para amarnos mucho. Rodo platicará con todas esas hadas que suelen vivir atrás de las cascadas y les contará que te amo y entonces ellas, muy complacidas con su plática, querrán venir a regalarnos algo especial... algo para tí y para mi que cuidaremos juntos... ¿acaso una plantita...? no lo sé... pero algo especial habrán de regalarnos... Oye, quisiera ver, si fuera posible... que escucharas algo conmigo... esta pequeñita parte de música, con la que quisiera acompañar al precioso Rodo hasta su nuevo lugar favorito, junto a los angelitos de las tortugas... en el paraíso de agua y flores que él se merece.
Te quiero, Nohemí... eres el amor de mi vida, te amo, con todas mis fuerzas... y si Diosito me lo permité estaré a tu lado toda la vida... y si se puede más, mucho más...
Adán

2 Comments:
Un poco cursi pero buena idea q me has dado... gracias tipaso si fuera mujer me habrias enamorado.
me gustaria q nos contaras en otra de las cartas (si es q se la escribiste ya a tu novia) de quien es rodo y de como les enseño a amarse........ de verdad q tienes una inspiracion encantadora enamoras...!!!
Rosy
bye
Publicar un comentario
<< Home