Comelona mariposa Lucía...

Esta es la historia de una mariposa de nombre Lucía.
Lucía comía todo el santo día, y por necia no entendía todo el daño que se hacía. Sus amigas cariñosas, le decían "Mariposa Golosa, ¿porqué no piensas en otra cosa?... ¿cómo vas a estar todo el tiempo comiendo, acaso no ves que la línea estás perdiendo? Además no sólo es importante la figura, si comes en exceso la salud no dura. ¿Recuerdas a la oruga, que se llamaba Ramón?, ¡que de tanto comer flores se infartó del corazón! ¿Y a la abeja Maribetes, que de tanto comelona se enfermó de diabetes...? Haznos caso y no seas despistada: comer sano y más poquito, de verdad no cuesta nada”
Ella escuchaba muy atenta y siempre prometía que mañana empezaría. Que comería sólo lo necesario y cada comida en su horario. Pero nunca lo cumplía, en la mañana bien temprano salía y recorría de flor en flor, dándose un banquete ¡al por mayor! A veces las intentaba engañar, hacía como que no comía, detrás de algún arbusto se escondía y sigilosa y silenciosa ¡muchas hojas engullía!. Era triste su vida, ¡miren que comer escondida!... pobre mariposa golosa, este asunto de la comida la tenía sin salida, y encontrar la solución ¡requería presurosa! mas la pobre hallarla no podía.
Pero llegó el día de comprender, estaba por amanecer y Lucía ya quería ¡otra vez irse a comer! Quiso salir a volar, ¡pensaba en lo que había que devorar! y al primer movimiento rudo no pudo efectuar desplazamiento alguno... entonces hizo un segundo intento y con un grito agudo “¡aaaaaaayyyyyyy!” se puso de pie, le dolía todo, piernas, brazo y codo. Se sentía tan hinchada, hasta de la cabeza inflamada.
“¡Ay, si no me puedo mover!, ¿cómo voy a salir a comer?”... y dando pasito tras pasito llegó a la salida de su cuartito, ya con un ala extendida y la otra a medio abrir dio un salto y cuál va siendo su espanto pues no alcanzó a salir cuando en menos de un segundo cayó a un agujero profundo...
“¡¡¡Ayúdame Virgen María!!!” -gritaba la pobre Lucía- “¡¡¡Ya no comeré cualquier cosa!!!” -prometía la muy golosa- Y entre tanto grito y promesa pasaron por su cabeza todas las advertencias y posibles consecuencias que sus amigas le hacían pidiéndole más prudencia.
De pronto cayendo desde lo alto de una ramita de palo que de pronto apareció, con su boca se pescó, y aunque su primer pensamiento fue "por fin me llegó alimento", inmediatamente reaccionó. Alguien sin duda la escuchó y de ella se apiadó y al palito que la salvó finalmente no se lo comió... Nomás eso me faltaba... ¡mariposa, por favor...!
Subir a la golosa no fue cualquier cosa. "¡Vaya que pesa esta mariposa!" Se quejaban sus amigas mientras con un hilo de araña la subían.
"Qué tremendo espanto me dio" dijo una vez que del sustazo salió y después calmadamente a sus amigas agregó: "Ya no les voy a prometer a ustedes, la promesa es con uno mismo, tuve que caer en un abismo para entender que así no debo comer. No haré sólo una dieta, me verán cambiar completa. Otros hábitos alimenticios y en la mañana ejercicios. Por culpa de tanto comer, ya no puedo ni volar, pero les puedo asegurar que todo esto va a cambiar. Así será mi nueva vida, este problema si tiene salida y nada que ver la edad, sólo se necesita ¡¡¡mucha fuerza de voluntad!!!”

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