viernes, junio 29, 2007

Amor, nunca salgas sin avisar, pues lo de la rana Juana te puede pasar...

Había en el río una rana de nombre Susana, tenía una pequeña hermana que todos llamaban rana Juana.

Una mañana despertó sorprendida Susana, pues su hermana salió escondida y seguro que a esas horas se encontraba bien perdida.

-"¿Dónde estará esta rana desobediente?", tendré que buscarla pronto entre la gente, pues seguro que al pueblo se ha ido y realmente es muy poco inteligente, así que si la pisan de seguro en papilla se convierte. Nunca debió haber salido sola y mucho menos haberme mentido, pues no sé en dónde rayo se ha metido."

Y saltando-saltando se fue la rana Susanita, rogando-rogando encontrar muy sana a su hermanita.

En el camino se encontró con una salamanquesa, cuyo nombre poco me interesa, que compartiendo estaba su pereza con su amiga, la dormilona largartija Teresa, a las que preguntó Susana con tristeza: -"¿Han visto a mi hermana pasar?, la tuve que salir a buscar, pues ésta mañana tomó una manzana, y sola y sin avisar salió contenta a saltar... tengo miedo que la pisen o la vayan a asustar, pues es tan pequeña que las calles aún no sabe cruzar".

Las dos amiguitas, salamanquesa y lagartijita, dijeron a coro:

-"Pregúntale mejor al loro que puede volar, Tinoro seguro desde arriba vio a dónde iba tu hermana a pasear".

Siguió dando saltos y saltos hasta que arriba en lo alto vio al loro Tinoro que es un poeta, y pensó "un tremendo artista con tan buena vista seguro en algún momento mientras inventaba algún cuento y volaba contento vio a mi hermana pasar".

"¡¡¡Oye querido lorito!!!" -le preguntó de un grito- "¡ando buscando a mi hermana que salió esta mañana y a nadie le dijo!"

Él pensó y pensó y luego le respondió:

“Esta mañana vi a tu hermana saltando-saltando camino al pueblo tan entretenida y desafligida que seguro ahora la pobre está bien perdida. Si deseas desde lo alto te ayudo, y con grito agudo te aviso si la diviso".

¡Perfecto, perfecto! -exclamó Susana- y sintió el afecto de este gran amigo y le dijo: "te sigo, tú arriba volando en lo alto y yo abajo caminando salto tras salto".

Llegaron al pueblo al instante y en el primer restaurante observó a su hermanita colgando de una patita y llorando. Lista para entrar en la olla, en la mesa vio una cebolla, unas papas peladas y una que otra zanahoria.

Se pusieron sus manos heladas de tanta impresión, era mala aquella situación y había
que actuar muy pronto y con gran decisión, pues a su hermana la rana Juana se le estaba bajando hasta la presión.

Y dijo: "¡Tinoro, Tinoro! apúrate amigo loro, es preciso que entres volando y rescates
a mi hermana que está nadando, pues en la olla de la sopa con verduras la están cocinando..." en eso que Juana salió a flote para tomar aire apoyada en un elote, pasó por arriba Tinoro y la pescó por el cogote.

En tanto Susanita saltando-saltando ya se iba apresurando, pues estaba presintiendo que si no salía corriendo la sopa de rana a falta de hermana sería con ella, que no era tan bonita la señorita, pero eso si, era bastante más redondita. Y así termina esta historia que me sé de gran memoria, de tanto escucharla a mamá desde aquél día en que tuve la osadía de salir sin permiso por rebeldía. Ahora se las cuento a los niños con mucho cariño para que aprendan que si quieren salir a la calle a jugar, es bueno primero avisar, y no es un simple detalle, que es algo bastante importante avisar sin pena al instante. Y otro día vengo sin prisa y les cuento otra historia para la risa.